La agencia Fitch Ratings ha decidido otorgar un voto de confianza a Argentina al mejorar la calificación de su deuda soberana, pasando de CCC+ a B-. Aunque esta mejora no es definitiva, representa una señal alentadora en medio del proceso de reordenamiento económico del país. Además, Fitch ha dejado la perspectiva en “estable”, lo que sugiere que no se anticipan cambios en la calificación en los próximos seis meses, siempre que no ocurran alteraciones inesperadas en el panorama económico o político.
Según Fitch, esta mejora se fundamenta en varios factores positivos, incluidos un manejo más sólido de las cuentas fiscales y externas, avances en reformas económicas y un robusto superávit comercial, impulsado en gran parte por el sector energético. Para 2026, la agencia proyecta un crecimiento económico del 3,2%. Sin embargo, es importante señalar que persisten desafíos, como la alta inflación y la baja reserva neta de divisas, así como la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027.
Esta noticia coincide con un viaje del presidente Javier Milei a EE.UU., donde participará en la conferencia global del Instituto Milken en Los Ángeles. La mejora en la calificación es un avance significativo, acercando a Argentina a niveles que había alcanzado en 2016 durante la administración de Mauricio Macri. Esto coloca al país en una mejor posición para buscar financiamiento en los mercados internacionales.
Fitch espera que el Gobierno pueda asegurar el financiamiento necesario para cumplir con sus compromisos de deuda, aspecto crucial para mantener la estabilidad en los próximos años. Sin embargo, también advirtió sobre las limitaciones, señalando la vulnerabilidad de la economía argentina a cambios en la confianza del mercado, debido a su historial de crisis y la aún débil liquidez internacional.
El informe destaca los avances legislativos y las reformas impulsadas por el gobierno actual, que incluyen cambios laborales y medidas para atraer inversiones, especialmente en sectores de energía y minería. En el ámbito externo, Fitch subraya una mejora estructural en Argentina, que se está consolidando como exportador neto de energía, ayudando a que el superávit comercial del primer trimestre alcanzara los 5.500 millones de dólares, muy por encima de cifras del año anterior.
Por otro lado, las compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina superan los 7.000 millones de dólares en lo que va del año, y ese ritmo podría incrementarse con los ingresos de dólares de la cosecha en los próximos meses. No obstante, el panorama sigue siendo cauteloso: aunque las reservas brutas han crecido, lo han hecho a un ritmo más lento debido a los pagos de deuda, y descontando los compromisos en monedas extranjeras, el nivel de reservas netas continúa siendo bajo.
Los próximos meses serán cruciales para consolidar estas mejoras sin perder el control sobre variables sensibles como la inflación y el tipo de cambio. La expectativa de Fitch es que las reservas continúen aumentando y que el programa económico se mantenga en orden. A medida que se acerque el calendario electoral de 2027, el desafío para el Gobierno será mantener reformas y disciplina fiscal, un escenario donde el mercado típicamente reacciona con rapidez.

