El exministro de Economía, Domingo Cavallo, ha reavivado el debate sobre el contexto económico argentino con sus recientes críticas al plan del Gobierno. En una entrevista, Cavallo sugirió que Argentina debería mover hacia un mercado cambiario completamente libre, cuestionando directamente al actual ministro Luis Caputo. La respuesta del oficialismo fue instantánea y contundente, con el respaldo tanto de Caputo como del presidente Javier Milei.
Cavallo expresó: ‘Si se libera totalmente todo y hay un único mercado cambiario, los exportadores pueden disponer de las divisas como ellos quieran, los importadores tienen que ir a ese mercado cambiario a comprar, y cualquiera que tiene que hacer transferencias tiene que ir a ese mercado, entonces el mercado va a encontrar su nivel’.
El exfuncionario también advirtió sobre los peligros del esquema actual, señalando que ‘la probabilidad de una bomba cambiaria en 2027 es mayor con el actual esquema cambiario que con lo que propongo yo’. En un tono crítico hacia el equipo económico, afirmó: ‘Caputo es un trader. No tiene ninguna teoría, enfoca por un lado y, si no sale, va por el otro’.
La reacción del Gobierno no se hizo esperar. El presidente Milei utilizó sus redes sociales para responder a Cavallo, apuntando que ‘el modelo de tu tocayo contiene expropiaciones masivas’. Además, recordó decisiones del pasado que, a su juicio, afectaron la economía, como el Plan Bonex, el corralito de 2001 y el aumento de impuestos. Concluyó haciendo hincapié en ‘décadas de violación sistemática a la propiedad privada’.
Por su parte, Caputo también se subió al debate, respondiendo: ‘Estimado Mingo, si hay resentimiento, tratá que no se note’, y recordó que por una situación económica más sencilla, Cavallo impuso un corralito y creó el impuesto al cheque. Describió las propuestas de Cavallo como disparatadas y lo acusó de haber cultivado la desconfianza en la población.
A pesar de las disputas personales, el cruce de opiniones reabre un tema crucial: el futuro del mercado cambiario en Argentina. Mientras Cavallo aboga por una liberalización total, el Gobierno mantiene una postura más cautelosa, priorizando la estabilidad macroeconómica. La alta inflación y el escrutinio sobre el frente cambiario aseguran que cualquier decisión en este ámbito tendrá un impacto instantáneo, convirtiendo el debate en un asunto político tanto como técnico.

