En las últimas semanas, las principales cadenas de supermercados recibieron listas de precios con incrementos de hasta un 12% en productos básicos como aceites, harinas y artículos de higiene. Ante esto, la Asociación de Supermercados Unidos emitió un comunicado en el que rechaza “subas desmedidas o especulativas” y advierte que no aceptará aumentos que afecten la ecuación de costos sin justificación.
Según un informe de la consultora Scentia, en marzo las ventas en supermercados y almacenes cayeron un 7,1% interanual. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) la baja llegó al 7,4%, mientras que en el resto del país el descenso fue del 6,8%. En el acumulado de los primeros tres meses de 2025, el sector registra una contracción del 8,6%.
El rubro más golpeado sigue siendo el de bebidas, que sufrió una caída del 26,4% respecto a marzo de 2024. En contraste, los productos de limpieza y los alimentos no perecederos mostraron un leve repunte, con aumentos de hasta 3,7% en las cantidades vendidas.
Por su parte, los autoservicios de menor tamaño en la Ciudad y el conurbano bonaerense vendieron un 3,7% menos que en marzo del año pasado. La retracción del consumo está llevando a los hogares a comparar precios en diferentes comercios, aprovechar promociones y reducir la compra a lo estrictamente necesario.
Las empresas proveedoras atribuyen estos ajustes a incrementos en costos logísticos, insumos importados y tarifas, mientras que las cadenas mayoristas cuestionan que algunos de esos aumentos no respondan a variaciones reales de costo y califiquen de especulativos. En medio de este cruce, el consumidor sufre la presión de precios altos y estrecha aún más su lista de compras.
El escenario continúa complejo y, por ahora, no hay señales de que los precios se estabilicen en el corto plazo.

