El economista Joseph Stiglitz, galardonado con el Premio Nobel de Economía en 2001, ha levantado una alerta respecto al futuro de la economía de Estados Unidos, que ya mostraba signos de debilidad antes del inicio del conflicto en Medio Oriente el 28 de febrero. En una reciente entrevista, Stiglitz señaló que el país se encuentra al borde de una estanflación, un fenómeno caracterizado por la combinación de inflación elevada y bajo crecimiento económico. “Antes de la guerra, había diversas señales de un crecimiento lento”, declaró Stiglitz desde la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra, añadiendo que la situación actual ha empujado al país a un nivel de vulnerabilidad mayor. El impacto del conflicto no solo se manifiesta en el ámbito financiero, sino también en el sector energético. La guerra ha alterado el funcionamiento del Estrecho de Ormuz, una ruta crucial por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, así como importantes volúmenes de gas. Esta interrupción ha resultado en un incremento de los precios del petróleo, lo que a su vez ha presionado sobre la inflación global. A nivel internacional, Stiglitz informó que los precios del petróleo se han disparado entre un 40% y 50% tras los bloqueos y ataques por parte de Irán a infraestructuras energéticas, en respuesta a las acciones de Estados Unidos e Israel. Esta nueva realidad se suma a las tensiones preexistentes, como las políticas comerciales de Donald Trump, las alteraciones en las cadenas de suministro provocadas por la pandemia de COVID-19, y la guerra entre Rusia y Ucrania. Criticando los enfoques económicos de Trump, Stiglitz argumentó que ya habían debilitado el crecimiento antes de la guerra, señalando un escaso aumento del empleo y un aumento en el desempleo. Mientras que ciertos sectores, como el tecnológico, muestran crecimiento, esa expansión se considera desequilibrada y no representa una mejora generalizada en la economía. En cuanto a la política de aranceles, Stiglitz observó que estas medidas tienden a elevar los precios. Aunque en teoría podrían ser contrarrestadas por un fortalecimiento de la moneda, en este caso, el dólar ha sufrido una depreciación, resultado de la pérdida de confianza en Estados Unidos. “Un dólar más débil significa mayor inflación, ya que todo lo que importamos se vuelve más costoso”, advirtió. La incertidumbre causada por el conflicto bélico ha incrementado las dificultades económicas, con empresas que enfrentan la imposibilidad de realizar inversiones en un contexto tan inestable. La advertencia de Stiglitz es clara: la combinación de un crecimiento económico débil y precios en alza refleja un entorno desafiante, que se traduce en menos oportunidades laborales y un coste de vida cada vez más elevado. De cara al futuro, recuperar la previsibilidad será el principal desafío para EE.UU., ya que la falta de un horizonte claro en la política económica podría actuar como un freno a la inversión y al crecimiento.

