El mercado inmobiliario argentino atraviesa un momento de repunte después de un año 2023 y un comienzo de 2024 con actividad limitada. Según Viviana Yacoub, presidenta de Yacoub Real Estate, la eventual eliminación del cepo cambiario impulsaría todavía más esa tendencia al liberar recursos en el sistema financiero y potenciar el crédito hipotecario.
“Los bancos tendrían mayor liquidez, saldrían a prestar y eso se traduce en más créditos hipotecarios”, explicó Yacoub. Ese flujo de préstamos no solo dinamizaría la demanda, sino que, al reducirse el stock de propiedades disponibles, presionaría al alza los precios.
En paralelo, la especialista destacó que un entorno de mayor liquidez permitiría bajar las tasas de interés. “Hoy el crédito sigue siendo caro porque la oferta de dinero es limitada. Si se libera el cepo, la plata será más accesible y las tasas caerán”, señaló.
Ante la falta de financiamiento bancario, muchas desarrolladoras ofrecen planes de cuotas para unidades en pozo y proyectos terminados. “Los desarrolladores somos gladiadores: sin crédito bancario, brindamos financiamiento al comprador”, afirmó Yacoub.
El último blanqueo de capitales también ha dejado su huella. Al inyectar fondos declarados en proyectos inmobiliarios, mejoró la trazabilidad de las operaciones y se avanzó en mayor transparencia del mercado. Este escenario, sumado a reglas claras, podría atraer inversiones extranjeras.
Entre los desafíos aún vigentes, la ejecutiva mencionó el costo de la construcción, que pese a la desaceleración de la inflación y la apertura de importaciones, requiere un control preciso para garantizar márgenes sustentables. Además, apuntó al uso de viviendas ociosas: “Un terreno con una casa bien ubicada puede destinarse a un desarrollo, y aunque el propietario deba esperar dos o tres años, la rentabilidad suele ser superior”, concluyó.

