En la actualidad, es común escuchar historias sobre propiedades que no logran venderse, convirtiéndose en un obstáculo financiero para sus propietarios. Seguramente conoces a alguien que tiene un cartel de ‘VENDO’ en su propiedad desde hace años, mientras la incertidumbre crece y el tiempo avanza. Esta situación puede ser más que un simple inconveniente; podría ser una lección valiosa sobre el Costo de Oportunidad.
Permíteme contarte una experiencia personal que ilustra perfectamente este concepto. En enero de 2020, mi familia y yo buscamos un terreno para construir nuestra casa en el Cerro de las Rosas, un barrio hermoso y tradicional de Córdoba. Encontramos un lote de 540 metros cuadrados que nos pareció ideal, pero el precio marcado por la inmobiliaria era exorbitante: USD 180,000. En ese momento, un terreno en un barrio cerrado de categoría costaba alrededor de USD 200,000, lo que hacía que el precio del lote abierto pareciera desorbitado.
Decidimos hacer una oferta razonable de USD 105,000, una suma en efectivo lista para cerrar. Sin embargo, la inmobiliaria nos informó que la oferta era considerada ‘muy agresiva’, y la dueña no estaba dispuesta a aceptar menos de USD 140,000. La negociación fracasó y el terreno siguió a la venta. Eventualmente, encontré una casa construida que resultó ser mucho mejor opción.
Avancemos hasta febrero de 2026. Por curiosidad, revisé la publicación de ese mismo terreno. Seis años después, seguía a la venta al mismo precio que nosotros ofrecimos: USD 105,000. Esto demuestra que el mercado fija los precios, y en este caso, la dueña del terreno podría pensar que simplemente perdería tiempo al no vender. Sin embargo, el costo real de no haber vendido en 2020 es mucho más severo.
El Costo de Oportunidad es un concepto financiero que refleja que el dinero tiene un valor en el tiempo. Tener USD 105,000 en enero de 2020 no equivale a tener la misma cantidad en febrero de 2026. Si la dueña hubiera aceptado nuestra oferta, podría haber invertido ese capital en activos que, desde 2020 hasta 2026, habrían crecido significativamente. Por ejemplo:
1. **Oro**: De USD 1,550 la onza a USD 4,825, resultando en USD 328,500 (211% de ganancia).
2. **S&P 500**: De USD 3,235 a USD 6,939, ahora valorado en USD 229,750 (119% de ganancia).
3. **Merval (Argentina)**: De USD 540 a USD 2,141, alcanzando USD 415,800 (296% de ganancia).
4. **Bitcoin**: De USD 8,000 a USD 77,911, con un valor actual de USD 1,022,700 (874% de ganancia).
Lo que comenzó como un error de cálculo en la evaluación del terreno se convirtió en una importante lección sobre cómo la falta de decisión puede resultar en pérdidas significativas. La dueña del terreno no solo perdió tiempo, sino también oportunidades de inversión que podrían haber multiplicado su capital.
Hoy, si tienes un inmueble que no se vende, es esencial aceptar la realidad. El mercado inmobiliario ha cambiado y es probable que el precio estimado esté desactualizado. Aceptar una oferta menor y liberarse de un activo inmovilizado puede ser la mejor decisión financiera. La clave está en diversificar y hacer que el dinero trabaje, en lugar de dejarlo dormir en un terreno vacío. El interés compuesto necesita capital para crecer, así que no dejes que el orgullo te impida avanzar.

