Las stablecoins han evolucionado más allá de ser una simple herramienta del mundo cripto. En América Latina, están emergiendo como una vía efectiva para operar en dólares, permitiendo a las personas y empresas realizar ahorros, recibir pagos y transferir dinero entre países sin depender de horarios bancarios ni de intermediarios tradicionales. Este fenómeno va más allá de una simple tendencia y parece estar asentándose de forma estructural. Según RWA.xyz, en marzo de 2026, el mercado alcanzó un valor de USD 300.910 millones, con más de 236 millones de usuarios activos. La región lidera este cambio debido a un contexto económico donde tanto ciudadanos como empresas ya piensan en dólares, aun estando inmersos en economías marcadas por inflación y restricciones cambiarias.
En Brasil, el funcionario del banco central Gabriel Galipolo mencionó en febrero de 2025 que el uso de criptomonedas ha crecido significativamente, destacando que cerca del 90% de los flujos están relacionados con stablecoins, principalmente utilizados para pagos y compras en el exterior. Argentina representa un ejemplo claro de esta tendencia, con estimaciones que indican que entre el 18% y el 20% de los adultos emplean criptoactivos, incluyendo stablecoins, aunque su uso tiende más hacia la preservación de valor que hacia el consumo diario.
Una de las principales ventajas de las stablecoins radica en su funcionamiento. Estos activos permiten transferencias internacionales que se liquidan en tiempo real en la red: el proceso de envío es instantáneo, sin necesidad de esperar autorizaciones ni lidiar con procesos de compensación que involucran a múltiples intermediarios. Al final de 2025, Tether reportó activos por más de USD 192.800 millones, superando sus pasivos. USDC, por su parte, garantiza que sus reservas se mantienen en efectivo y activos de bajo riesgo, con auditorías diarias por terceros.
La adopción de stablecoins responde a necesidades concretas, no a una mera moda. No es necesario que reemplacen a las monedas locales para causar un impacto. Se están consolidando como herramientas efectivas para ahorrar, fijar precios y facilitar transferencias. De acuerdo con Chainalysis, las stablecoins representaron el 61,8% del volumen de transacciones cripto en Argentina y el 59,8% en Brasil, ambos porcentajes superiores al promedio global del 44,7%. Esta fuerte demanda refleja el interés de los usuarios por activos digitales vinculados al dólar, aunque no se puede determinar si se utilizan principalmente para ahorro, inversión o pagos.
En 2024, las compras dentro del ecosistema de criptoactivos en América Latina estuvieron dominadas por stablecoins, que representaron el 39% del total, sugiriendo que muchos usuarios acceden directamente a estos instrumentos atados al dólar en lugar de adoptar criptomonedas más volátiles. Sin embargo, el uso en países como Argentina aún se concentra en proteger el valor frente a la inflación y las limitaciones en el acceso cambiario, más que en su uso cotidiano.
Desde el punto de vista de los productos, el desafío ya no es captar nuevos usuarios, sino mejorar la experiencia de uso. El próximo paso es que el pago con stablecoins sea tan sencillo como tenerlas. Para lograrlo, las plataformas deberán optimizar aspectos como la red utilizada, las comisiones, los tiempos de confirmación y el seguimiento de transacciones.
Las stablecoins también están transformando el envío de dinero entre países. Al operar en una infraestructura compartida, reducen la cantidad de intermediarios y simplifican las transferencias. A pesar de que persisten algunas fricciones relacionadas con regulaciones y acceso bancario, el proceso se vuelve más directo. Una vez confirmada la transacción, el receptor puede verificar de inmediato si decides mantener el dinero en dólares, convertirlo o reenviarlo.
Esto tiene un impacto considerable en los costos y tiempos de transferencia. Según el Banco Mundial, enviar USD 200 al exterior tenía un costo promedio del 6,49% en el primer trimestre de 2025. Comparando, los servicios bancarios alcanzaban un 14,55%, mientras que los proveedores digitales se mantenían alrededor del 5,06%. Aunque las stablecoins no siempre son la opción más económica debido a las comisiones, sí ofrecen una solución que reduce la dependencia de los tiempos del sistema financiero tradicional.
En resumen, el auge de las stablecoins en América Latina no es solo un avance tecnológico, sino una respuesta a la necesidad real de acceder al dólar y facilitar su movimiento. Al fusionar esta demanda con transferencias directas, portabilidad y divisibilidad, estas monedas digitales están comenzando a establecerse como una nueva capa financiera, convirtiéndose en una infraestructura que permite canalizar la necesidad de dólares en un formato digital que opera sin fronteras y se integra en el uso cotidiano de los usuarios y el funcionamiento de las empresas.

