El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, partirá este martes hacia Washington acompañado por su equipo para participar en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Será la primera ocasión en la que el funcionario argentino se reúna con los máximos referentes de esos organismos tras implementar la salida parcial del cepo cambiario y establecer un régimen de tipo de cambio flotante con bandas.
Junto a Caputo viajan José Luis Daza (viceministro de Economía), Pablo Quirno (secretario de Finanzas), Santiago Bausili (presidente del Banco Central) y su adjunto, Vladimir Werning. El programa incluye encuentros con ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de distintos países, mesas de trabajo del G20 y sesiones con directores de principales entidades de inversión.
Uno de los eventos destacados es la reunión del miércoles entre Santiago Bausili y Rodrigo Valdés, responsable del FMI para América Latina, en la que se evaluará el desempeño del plan de ajuste y posibles ajustes. Al día siguiente, Federico Sturzenegger encabezará un seminario sobre economía global junto a la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva.
A diferencia de la visita de octubre pasado, cuando Argentina solicitaba financiación urgente, esta vez el Gobierno llega con resultados preliminares: un superávit fiscal estimado en 1,3% del PBI, emisión monetaria cero y un plan de fortalecimiento de reservas que aspira a sumar 9.000 millones de dólares para 2025. No obstante, el FMI vigila de cerca la implementación de esas metas, en especial el destino de los 12.000 millones de dólares ya adelantados al Banco Central.
El esquema de bandas cambiarias, que osciló entre 1.000 y 1.400 pesos por dólar tras una devaluación inicial del 10%, ha mostrado volatilidad: el tipo oficial llegó a 1.230 pesos y actualmente se ubica en 1.160. El Fondo está atento al balance de reservas netas, que permanece en terreno negativo, al elevado nivel de inflación y a la situación social, con una pobreza que alcanza al 38% de la población.
Además, la agenda se complica con la presión del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien ha reclamado la cancelación del swap de monedas con China, en un contexto de crecientes tensiones entre ambas potencias. Aunque el Gobierno argentino afirma que no planteará nuevas solicitudes de financiamiento, en la práctica esta misión definirá si el acuerdo con el FMI se mantiene estable o enfrenta ajustes, impactando de forma decisiva en el rumbo económico del país.

