El economista Antonio Aracre aseguró que la salida del cepo cambiario marca un giro profundo en la economía argentina y auguró la posible llegada de una “neoconvertibilidad”. En diálogo con Radio Rivadavia AM 630, explicó que se trataría de un sistema de libre compra y venta de dólares con un tipo de cambio estable, pero sin la ancla legal de la vieja convertibilidad uno a uno.
Según Aracre, el escenario actual está mejor preparado que en los años de Cavallo y Menem para sostener un régimen cambiario firme. “La diferencia es que esta vez no haría falta una ley que fije la paridad; se mantendría por un superávit financiero, una balanza comercial favorable y un exceso de oferta de dólares que presionaría el tipo de cambio a la baja”, detalló.
El ex asesor económico de Alberto Fernández identificó tres pilares que respaldan este cambio: el logro de un superávit fiscal, la acumulación de reservas por parte del Banco Central y el fortalecimiento del perfil productivo, impulsado especialmente por el sector energético y minero. “Con más exportaciones que importaciones, la Argentina tiende naturalmente a un dólar más barato”, señaló.
En cuanto al agro, Aracre atribuyó el descontento de los productores a la caída de los precios internacionales de los commodities y a factores climáticos, más que a cuestiones cambiarias. “En condiciones normales, el campo debería celebrar la unificación del tipo de cambio, pero hoy su rentabilidad sufre por la baja de valores y el costo de arrendar tierras”, explicó.
Sobre el poder adquisitivo y el consumo, el economista destacó que hasta enero los salarios reales habían superado a la inflación de noviembre, y que las ventas en supermercados mostraban incrementos interanuales. Sin embargo, advirtió que muchos estudios aún no reflejan el auge de las ventas online, lo cual podría subestimar el ritmo de recuperación del consumo.
Respecto a la inflación, Aracre minimizó el impacto de marzo y dijo que el 3,7% registrado se debió a expectativas de devaluación que no se concretaron. “Para abril el índice debería ser menor, y en el segundo semestre podríamos ver variaciones mensuales en torno al 1% si la tendencia se mantiene”, pronosticó.
Al comparar el presente con la gestión de Mauricio Macri, enfatizó que aquel gobierno contó con ingresos de dólares históricos pero los destinó a financiar el déficit, mientras que la actual administración ha invertido en lograr superávit fiscal. Para finalizar, subrayó que el gran desafío es reducir el riesgo país por debajo de 500 puntos básicos, lo que permitiría refinanciar la deuda sin comprometer las reservas del Central.

