La industria argentina ha experimentado cambios notables en los últimos años, especialmente en un contexto de apertura de importaciones que ha llevado a numerosas empresas nacionales a adaptarse o, en algunos casos, cerrar. Las compañías extranjeras, por su parte, están redefiniendo su enfoque en el país, lo que ha tomado forma en una disminución del atractivo de Argentina como centro de negocios. Recientemente, Natura, el gigante brasileño de cosméticos, ha anunciado un plan de reestructuración que disminuye el rol de Argentina dentro de su mapa regional de operaciones.
Esta reestructuración implica la eliminación de aproximadamente 100 puestos de trabajo, incluyendo varios roles jerárquicos. Cabe recordar que desde 2010, Argentina había ganado relevancia dentro de Natura al establecer producción local y servir de centro para las operaciones en la región hispanoparlante. Sin embargo, la nueva estrategia de la empresa ha creado cuatro clusters regionales. Aunque uno de estos tendrá sede en Argentina, sus funciones se verán reducidas y solo incluirán a Chile y Uruguay, mientras que mercados clave como Brasil y México continuarán operando de manera independiente.
En este contexto de cambio, Natura también ha modificado su liderazgo. Christian Coone asumió como nuevo gerente general, reemplazando a Verónica Marcelo después de varios años en el cargo. Coone ahora supervisará las operaciones de Argentina, Chile y Uruguay.
La motivación detrás de estos movimientos es mejorar la rentabilidad, simplificando la estructura de la compañía y optimizando la toma de decisiones. Hasta ahora, no se anticipan cambios en la producción local, ya que la mitad de la facturación en Argentina sigue vinculada a productos fabricados en el país.
Este proceso de reestructuración también se conecta con decisiones anteriores de la empresa. Natura ha estado reconfigurando su situación financiera tras la adquisición de Avon en 2020, experiencia que resultó en grandes tensiones económicas y en la necesidad de vender activos, como The Body Shop y Aesop, en busca de reducir deuda y enfocarse en su negocio principal en América Latina.
Además, el caso de Natura refleja una tendencia más amplia entre multinacionales que también están cambiando sus estructuras en el Cono Sur. Uruguay, por ejemplo, se está consolidando como un centro de servicios compartidos, asumiendo funciones que antes estaban centralizadas en Buenos Aires. Así, Brasil se fortalece como un referente en decisiones estratégicas, relegando a Argentina a un rol principalmente comercial.
La gran pregunta ahora es si esta tendencia se afianzará o si Argentina podrá recuperar su protagonismo en la región. Esto dependerá en gran medida del contexto económico local, la estabilidad de las normas y la competitividad frente a otros países que están captando esas funciones. Actualmente, es evidente que las multinacionales están reorganizando sus operaciones y que, al menos en esta fase, Argentina se encuentra en desventaja en este proceso.

